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Las fuertes lluvias volvieron a provocar inundaciones y apagones de luz

El pasado 16 de junio la lluvia volvió a dar un disgusto a numerosos vecinos de Galdakao. Afortunadamente sólo hubo que lamentar daños materiales propiciados por la inundación de algunos bajos y la entrada de agua en viviendas situadas junto al río Ibaizabal, que se salió de su cauce como ya sucedió en enero de 2009, aunque esta vez no hubo que realizar desalojos. Zuazo se convirtió en una piscina y Urreta en un arroyo. Fueron los dos barrios más afectados, aunque también hubo desbordamientos en Bekea, Usansolo y Bengoetxe. La N-634 tuvo que ser cortada al tráfico desde Plazakoetxe hasta Urreta por balsas de agua.


Pero no sólo el agua incomodó a los vecinos. Fueron varios los cortes de luz a lo largo de todo el municipio, con especial incidencia en Urreta, donde pasaron veinticuatro horas sin suministro eléctrico. El transformador de Iberdrola situado junto a la iglesia de San Juan Bautista quedó anegado y fuera de servicio por la riada de aguas subterráneas. El centro religioso del barrio (foto de portada en la edición impresa) vio como el agua volvía a poner patas arriba todos los bancos y la limpieza realizada tras las anteriores inundaciones.

El párroco de la iglesia, Javier Garai, cree que el problema "no se ha solucionado y sigue igual o peor". Asegura que con las recientes obras de la calle Urreta ahora "lo primero que se llena de agua es la plaza", antes de salir el agua hacia la carretera. "No sé sí soy realista o pesimista pero creo que a corto o medio plazo esto no se va a arreglar", se lamenta. Cree que se está "achacando todo al encauzamiento del río", aunque él tiene también otro culpable: "la canalización de los riachuelos que pasan por debajo del barrio ni es suficiente ni está bien hecha". Y lo argumenta explicando que cuando comenzaron a desbordarse las tuberías "el Ibaizabal no iba tan alto".

La Asociación de Vecinos del barrio es consciente del malestar de los vecinos, muchos de los cuales se han dirigido a nuestra revista para expresar su enfado con frases como "siempre igual", "no hay derecho" o "para qué las obras si se sigue inundando", y su presidente piensa que el problema es el río y que la canalización subterránea "no traga". Marcos Chica expone que la Agencia Vasca del Agua (URA) les dice "que el problema es de las canalizaciones" y el Ayuntamiento "que es del río". Recuerda que la asociación "se creó hace 25 años por el tema del río y hoy todavía seguimos dándole vueltas", y considera que hay "una pelea entre instituciones y nosotros estamos en el medio". "La gente está cabreada y dicen que a ver para qué queremos el barrio tan elegante si el problema de las inundaciones no se arregla", expone Chica. Además, le han vuelto a reclamar al Ayuntamiento "que gestione el vaciado de la presa de Aranzelai" para que pueda regular el caudal de bajada del riachuelo en los días de fuertes lluvias.

Otro de los barrio tradicionalmente afectados por las inundaciones es Bengoetxe, pero esta vez no hubo consecuencias en la zona más allá de un pequeño desbordamiento del río con un par de pabellones industriales afectados. Pero las viviendas no sufrieron percances y desde la Asociación de Vecinos del barrio creen que ha sido "gracias a la constante vigilancia por parte de los servicios de limpieza". Por ello quieren felicitar "a la empresa Cespa, a la Policía Municipal y al teniente alcalde Ibón Uribe por su eficacia, habiendo evitado que hubiese pasado a mayores", según expone su presidenta Mari Paz Losada, que también se solidariza "con los que sí se han visto afectados, como el barrio de Urreta".

El Ayuntamiento de Galdakao organizó ese día una mesa de crisis para coordinar los trabajos, en la que participaron casi todos los agentes de la Policía Municipal, la Brigada de Obras del Ayuntamiento, Cespa y los responsables políticos, en conexión directa con la Dirección de Emergencias del Gobierno vasco y la Ertzaintza. "Fue una colaboración plena que nos ayudó a solventar buena parte los problemas planteados con respuestas rápidas. De hecho, y gracias a ese trabajo coordinado, en los días previos pudimos hacer una labor de limpieza de sumideros y conductos para intentar paliar los efectos posteriores. Agradecemos la colaboración de unos y otros, así como la de todos los vecinos y vecinas, que nos han ayudado a abordar esta situación", resume el concejal de Obras y Servicios, Ibon Uribe, que reclama el encauzamiento del Ibaizabal. Lo considera "fundamental para aumentar la capacidad de desagüe y, por tanto, reducir así el impacto de lluvias torrenciales como las que hemos padecido".

Por otra parte, la afección de las lluvias en el barrio de Urreta ha provocado una reunión con Iberdrola, ya que la situación actual del transformador existente en el barrio volvió a provocar problemas de suministro. Ibon Uribe ha resaltado que las recientes obras de urbanización de la zona han servido para "habilitar un espacio en el que Iberdrola debería ubicar el transformador que actualmente tiene en unos bajos". El Consistorio galdakoztarra "seguirá exigiendo que Iberdrola se ponga las pilas en este sentido porque no podemos seguir soportando esta situación", añade Uribe. A los vecinos se les ha prometido que si la empresa eléctrica no mueve el transformador "lo hará el Ayuntamiento", según han indicado representantes vecinales a Galdakao Hoy.

La solución eléctrica parece más fácil que la pluvial, ya que para que se pueda encauzar el río en Galdakao primero se tiene que hacer lo propio en Etxebarri y Basauri. Y no es inminente. De hecho se ha retrasado por la falta de un lugar donde depositar los residuos que se generen con el dragado del río. Primero estaban destinados a una parcela en Zaratamo y ahora parece que será Zeberio el encargado de rellenar con ellos una zona de este municipio. Pero los procesos burocráticos van mucho más lentos que las necesidades de los municipios afectados por las crecidas del Ibaizabal. Información y fotografías: Galdakao Hoy
 
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