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La iglesia de Zuazo cierra sus puertas para siempre después de casi un siglo de vida


La iglesia de Santa Bárbara celebró su última misa el domingo 27 de diciembre de 2009, día en el que se anunció el cese definitivo de la actividad pastoral en el templo de Zuazo. Una noticia que fue acogida con protestas y desagrado por parte de los asistentes, aunque eran muchos los que apuntaban que "se veía venir". Surgida en 1912 como capilla de la fábrica de explosivos ha permanecido todo este tiempo como parte de la empresa, aunque en las últimas décadas realizando las actividades propias de cualquier iglesia. Y todo gracias al hombre que muchos recordarán siempre al frente de este lugar santo, José Luis Zallo Irazazabal, Don José Luis para los habituales de las diferentes citas litúrgicas.

Él fue el que empezó a realizar bodas, comuniones y bautizos, según aparece en los libros de actas, haciendo de la iglesia de Explosivos un lugar de mucha actividad, sobre todo en los años ochenta y principios de los noventa. Ha habido muchas personas que han pasado por todos los sacramentos de la mano de Don José Luis. A efectos organizativos pasó de ser una capilla a una iglesia más que Zallo atendió durante cuatro décadas. El verano pasado falleció a los 80 años y fue enterrado en su pueblo natal de Larrabetzu en una ceremonia presidida por el obispo Ricardo Blázquez. La jubilación de los curas se realiza a los 75 años pero él decidió seguir hasta que pudo al frente de 'su' capilla.
Javier Garai, responsable de la Unidad Pastoral de Galdakao, explica que "el obispado habló con el director de la fábrica y se mantuvo únicamente una misa los domingos hasta final de año", pero llegó el momento de decidir y el obispado dijo que no podía seguir realizándose la actividad pastoral, algo que Javier achaca a "la falta de curas, y que al final es una capilla privada y no de la diócesis. En la Unidad Parroquial de Galdakao tenemos que atender ya 8 iglesias. Hay otras parroquias a las que poder acudir", explica.
A efectos religiosos se da por clausurada la actividad aunque todavía no se ha hablado de la desacralización del templo. En lo que se refiere al edificio, Galdakao Hoy se ha puesto en contacto con Maxam (actual nombre de empresa matriz propietaria de la fábrica de explosivos) y han descartado cualquier actuación que implique el derribo del edificio, para afirmar también que desconocen por ahora qué uso podrán darle en el futuro.
Surgida a principios del siglo XX en un contexto cultural en el que las grandes empresas se sentían con el deber de garantizar, entre otras cosas, la necesidad espiritual de los trabajadores (como sucedía con la creación de colegios religiosos o, a nivel más domestico, de economatos), el nuevo siglo ha traído su cierre. Algo que para algunas personas de las habituales en el templo les parece "fatal", como asegura con vehemencia Juanita de 82 años. Mari Jose de 59 cree que es "una pena" y piensa que "deberían seguir las misas en Santa Bárbara", que es la patrona de la fábrica, e Inma, de 49 años, afirma que se casó allí y no entiende "cómo se puede cerrar sin más de un día para otro". A pesar del malestar en unos casos o la pena en otros, en la Unidad Parroquial de Galdakao las cosas están claras: "está descartado que se vuelvan a hacer misas en Zuazo"./ Galdakao Hoy

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