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INUNDACIONES EN GALDAKAO: Los vecinos se quedaron sorprendidos por el desbordamiento de las alcantarillas y la fuerza del agua a su paso por Urreta

Pasadas las once y media de la mañana del pasado martes se pudo comprobar que no iba a ser un día más en el barrio de Urreta. Los arroyos que bajan de los montes cercanos y que en esta zona se convierten en aguas subterráneas brotaron por las alcantarillas "como si fuesen la fuente de la Plaza Moyúa", según relatan los veci-
nos. Poco después la calle Urreta se convirtió en un río que desembocaba en la N-634, que tuvo que ser cortada en el momento de mayor afluencia de agua. Algunos comercios sufrieron bastantes daños y otros sólo tuvieron que limpiar el barro: "no dio tiempo a nada. Empezó a salir el agua y enseguida estabamos con ella en la puerta. Afortunadamente me dio tiempo a mover las cajas y qui-tar algunas de las cosas para que no haya destrozos", comentan en la frutería. Una de las zapaterías del barrio tuvo "15 cms. de agua en la tienda" y la otra, junto al foco del problema, lo pasó peor. "Brotaba el agua desde el interior de la tienda levantando el suelo", explica su propietaria. Y es que el agua buscó por donde salir y desbordó las canalizaciones y las previsiones de las autoridades.
Los propietarios de los vehículos aparcados en los garajes vieron cómo se les inundaban sin poder hacer nada, aunque alguna tuvo suerte sacando el coche a tiempo: "cuando ví que la situación po-día ir a peor, y menos mal porque el coche sólo tiene un mes". Al-gunos vecinos quedaron atrapados durante dos horas en sus casas y otros no pudieron ir a comer. "No podiamos pasar y tuvimos que ir a un restaurante. Vivimos en Urreta 11 y no se podía acce-der al portal", explican, "porque era peligroso con ese nivel y esa fuerza del agua". El asombro por la riada dejaba reflexiones en voz alta como la de otra vecina que aseguraba no haber visto nada igual en el barrio "en los 25 años que tengo. ¡Si parece un río!". Parte del Colegio Público Urreta tuvo que ser desalojado hacia la zona más cercana a Bizkai Kalea y los padres tuvieron que ir a recoger a sus hijos "con el susto en el cuerpo", según comentaban a su llegada al centro. Durante un par de horas la calle se convirtió en un arroyo más en el que se pudo ver hasta algún cangrejo de río, para regocijo de los curiosos./ Galdakao Hoy

(FOTOS DE LA RIADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL 30 DE ENERO)

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